El emperador y la candelilla: Carlos V, su cirujano y un secreto robado dos veces

Un emperador enfermo, un cirujano que se curó a sí mismo y un secreto robado dos veces.

Publicado el 11 de octubre de 2026 · Duración 1:31 · Ver en YouTube · English version

Yuste, 1558. Carlos V, retirado y enfermo de gota, se fía poco de los médicos, pero recuerda a uno que valía: Maese Felipe, su cirujano portugués. Felipe padecía una «carnosidad» que le cerraba el paso de la orina. Se curó él mismo con una candelilla de cera untada con un cáustico de vitriolo, oropimente y cardenillo. Un boticario le robó el secreto y se lo llevó a Roma; otro se lo robó a este y lo enseñó en Valencia, donde la ciudad le pagó trescientos ducados. La cura acabó en el libro de Francisco Díaz (Madrid, 1588), considerado el primer tratado de urología.

¿Tuvo Carlos V carnosidades? ¿Lo trataron con candelillas? Ningún documento de su tiempo lo dice. Quien tuvo la carnosidad y se curó con la candelilla fue su cirujano, no él. Durante mucho tiempo se ha repetido que el emperador aprendió a sondarse a sí mismo, pero esa versión nace de una mala lectura del texto original. De la orina del emperador solo consta una frase: en marzo de 1558 su médico anota, preocupado, que se le queda mucha orina en el cuerpo. Con ese único dato no se puede saber la causa. Por eso, en el vídeo, el propio Carlos desmiente la leyenda.

Lo que entonces llamaban carnosidad corresponde, en la mayoría de los casos, a lo que hoy conocemos como estenosis o estrechez de la uretra. Hoy se estudia con endoscopia y pruebas de imagen, y se trata con dilatación, con una incisión endoscópica (uretrotomía) o con cirugía reconstructiva (uretroplastia), según cada caso.

Contexto histórico

  • Fuente principal: Miguel de Leriza (Valencia, 1597). El inventor de la cura fue «un gran Cirujano del Emperador Carlos V, el qual se llamava Maesse Felipe», y era él quien «tenía una carnosidad». La edición de 1922 del tratado de Francisco Díaz lo resume: la descubrió el médico por padecerla él mismo, «y no el Rey Carlos I, como algunos erróneamente han afirmado».
  • La carta es del Dr. Henri Mathys, médico del emperador en Yuste (15 de marzo de 1558): gota, llaga del dedo meñique y «quedarle mucha quantidad de urina en el cuerpo». Es la única mención urinaria en la correspondencia de Yuste publicada por Gachard.
  • Carlos V llegó a Yuste en febrero de 1557 y murió allí el 21 de septiembre de 1558, de paludismo. Andrés Laguna (Roma, 1551) ya había descrito la cura antes que Díaz.

Fuentes y créditos de imagen

Recreación histórica

Carlos V, su voz y la galería de Yuste son recreaciones realizadas con ayuda de inteligencia artificial, no grabaciones originales; el rostro parte de los retratos de Tiziano. La narración en primera persona es una dramatización basada en fuentes documentales, no una cita literal. Tres rótulos (la carta de Mathys, los ingredientes del cáustico y la frase de la edición de 1922) son texto compuesto por nosotros a partir de las fuentes, no facsímiles. Las láminas que aparecen en pantalla son material de época auténtico: Enea Vico, Carlos V, 1550 (Rijksmuseum, CC0) · Charles Clifford, Yuste, h. 1858 (Archivo de la Diputación Provincial de Cáceres, Public Domain Mark) · Vesalio, Epistola, 1546, y Paré, Dix livres de la chirurgie, 1564 (BIU Santé, París, Licence ouverte) · Laborde, Voyage pittoresque, 1811 · Leriza, ed. 1665 (Internet Archive) · Díaz, Tratado, 1588 · Ortelius, Regni Hispaniae, 1570 (David Rumsey Map Collection) · M. Jadraque, Carlos V en Yuste, 1877 (Museo del Prado) · Tiziano, Carlos V sentado, 1548 (Alte Pinakothek). Las que no indican licencia son de dominio público, vía Wikimedia Commons o Internet Archive.

Si tú o un familiar queréis consultar un problema urológico, conoced al equipo de ICUA y pedid una valoración. Contactar con ICUA

Más episodios